Lectura. Hábitos alimenticios y actividad física. EF.
🍎🏃♂️ ¡Alimenta tu energía!
Martina se levantó temprano para ir al entrenamiento de atletismo. Antes de salir, desayunó fruta, yogur natural y una tostada con aceite. Su cuerpo se sentía con energía, y su mente estaba despierta.
En el parque, su amigo Hugo llegó corriendo. Estaba cansado y con dolor de barriga. —¿Qué has desayunado? —preguntó Martina. —Solo me comí unas galletas y un refresco —respondió Hugo.
Martina le explicó que el cuerpo necesita alimentos saludables para rendir bien. Las frutas, verduras, cereales integrales y proteínas ayudan a tener fuerza, concentración y buen ánimo. También le dijo que el agua es muy importante, sobre todo cuando hacemos ejercicio.
Después del entrenamiento, Hugo decidió cambiar su desayuno. Al día siguiente, se sintió mucho mejor. —¡Ahora sí que tengo energía! —dijo sonriendo.
🧠 Preguntas para pensar y conversar
¿Qué diferencias hubo entre el desayuno de Martina y el de Hugo?
¿Por qué es importante comer bien antes de hacer ejercicio?
¿Qué alimentos ayudan a tener más energía y salud?
¿Qué le pasó a Hugo cuando cambió sus hábitos alimenticios?
¿Qué podrías mejorar tú en tu alimentación diaria?
Una alimentación poco saludable puede afectar negativamente al rendimiento físico, provocando fatiga, falta de concentración y mayor riesgo de lesiones. Esto se debe a que el cuerpo no recibe los nutrientes necesarios para funcionar correctamente durante el ejercicio.
🍟 Impacto de los alimentos poco saludables en la actividad física
Consumir alimentos ricos en azúcares refinados, grasas saturadas y aditivos puede parecer una opción rápida y sabrosa, pero tiene consecuencias importantes para quienes practican actividad física, especialmente en edades escolares:
⚠️ Efectos negativos más comunes
Falta de energía sostenida: Los alimentos como bollería industrial, refrescos y snacks procesados provocan picos de energía seguidos de bajones, lo que dificulta mantener el esfuerzo físico.
Problemas digestivos: Comidas muy grasas o azucaradas pueden causar malestar estomacal, náuseas o pesadez durante el ejercicio.
Deshidratación: El exceso de sal y azúcar en ciertos productos puede alterar el equilibrio de líquidos, afectando la hidratación y el rendimiento.
Menor recuperación muscular: Una dieta pobre en proteínas y micronutrientes dificulta la reparación de tejidos después del ejercicio.
Aumento del riesgo de lesiones: La falta de nutrientes esenciales como calcio, magnesio o vitamina D puede debilitar huesos y músculos.
También afecta la mente
Una mala alimentación no solo impacta el cuerpo, sino también la concentración, el estado de ánimo y la motivación. Esto puede hacer que el ejercicio se sienta más difícil o menos divertido.
¿Qué se recomienda?
Frutas, verduras y cereales integrales para energía duradera.
Proteínas saludables como huevos, legumbres, pescado o yogur natural.
Agua como bebida principal antes, durante y después del ejercicio.
Evitar ultraprocesados: bollería, refrescos, embutidos y snacks salados.



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